Theologos se extiende desde su centro antiguo, cuesta abajo, hasta una larga franja de costa. Algunos vecinos todavía lo llaman Tholos, así que puede oír los dos nombres. En la carretera de la costa hay tabernas, cafés, tiendas y varios hoteles: lo suficiente para cenar en un sitio distinto cada noche de la semana, y nunca tanto como para hacer cola.
Costa
A 290 m
La playa y el meltemi
La playa queda a un corto paseo de las villas, calle abajo: amplia, abierta y de guijarros, no de arena. De mayo a octubre, el meltemi sopla de forma constante sobre el agua y hace más llevaderas las horas de más calor de la tarde.
Es una buena playa para un paseo largo, con las cometas repartidas sobre el agua un poco más allá.
El pueblo
15 min a pie
El centro antiguo del pueblo
Arriba, en el centro antiguo, las callejuelas se estrechan entre casas encaladas.
Todo gira en torno a la plaza antigua y a la iglesia de Agios Spiridonas, con su campanario blanco. El ambiente es tranquilo todo el día, y más aún por la tarde.
Gastronomía
5 min a pie
Tabernas tradicionales
El pueblo tiene un puñado de tabernas, casi todas familiares, que cocinan lo mismo que en casa: cordero a fuego lento, musaca, pescado a la parrilla, tomates y pimientos rellenos. Pida pitaroudia, los buñuelos de garbanzo propios de Rodas.
Nadie tiene que conducir para ir a cenar.
Deportes
A 290 m
Donde van los kitesurfistas
Theologos es un destino consolidado de kitesurf y windsurf, y la razón es el viento: constante, lateral a la orilla (side-shore) y fiable durante todo el verano. La calle de la playa, por debajo de las villas, baja directamente hasta las principales zonas de despegue.
No hace falta traer equipo propio. Las escuelas de kitesurf de la playa alquilan material, lo guardan entre sesiones y dan clases de todos los niveles, desde la primera lección hasta el kitesurfista que solo quiere una tabla para la semana.
Excursiones
5 min a pie
Fuera de pista en quad
Las excursiones guiadas en quad salen de una oficina del pueblo y transcurren casi todo el tiempo fuera del asfalto: pistas de tierra, cauces secos y caminos forestales del interior, y un tramo junto a la orilla. Hay dos salidas al día.
Elija la segunda: sube a un mirador a la hora de la puesta de sol, y es de lo que habla todo el mundo después. Por el camino suele haber una parada en una finca local.